La publicidad como otras muchas materias contienen una parte subjetiva que evidentemente queda a la opinión de cada persona, pero curiosamente en la materialización de los conceptos creativos, muchos de los anunciantes sienten autentica fobia a tener espacios en blanco en sus anuncios. En muchas ocasiones hemos asistido a reuniones donde el anunciante decía «veo demasiado espacio en blanco en la propuesta», como si fuera sinónimo de que no va rentabilizar la inversión que esté realizando, o que vea que los X € que va a invertir en la campaña, tengan que tener relación proporcional con ver todo lleno de textos, fotos, logos, etc. ¡Qué locura!, a veces amigos de profesión nos hemos echado unas risas, con este tipo de frases y comentarios. Es una pena, que el proceso creativo, con un buen concepto, potente, diferente y eficaz, vea mermado su potencial, con una cantidad ingente de elementos que no aportan nada más que ruido a la esencia de lo que se quiere comunicar. La verdad es que sobre esto existirán todo tipo de teorías y opiniones, pero creo sinceramente, que es más importante que lo que realmente aparezca sea lo imprescindible, que caer en la retórica del recurso fácil de exceso de elementos.